Según Roland Barthes «En toda fotografía habita la presencia de una ausencia»; el retrato de personas es un acto de atención y de vínculo. Intento captar el instante en que la mirada revela algo que no se dice: una historia, una duda, una memoria que asoma en el gesto. Es un diálogo silencioso entre lo que las personas muestran y lo que se esconde.